Había encuentros y desencuentros. Estábamos todos, aunque no éramos todo. Éramos pequeños fragmentos de un todo que no estaba pero que estaba latiendo. Y nos reconocíamos cuando nos mirábamos. Yo me reconocí en miles de caras. Mi identidad la reconocía en muchas personas que me miraban, en esos abrazos que estremecían. Y aquietaron mis ansiedades.
Homosexuales y heterosexuales. Gays, putos, lesbianas, tortas, bisexuales, straights, pakis, plurisexuales, multisexuales, dúos, tríos, cuartetos, parejas, solter@s, familias, niñ@s, jóvenes, adult@s, activ@s, pasiv@s/as, bambulas, jeans, cueros, camisas, vestidos, bermudas, zapatos, zapatillas, disfraces.
Había besos que ya no se escondían, que se daban a plena luz del día. Se hacían visibles ante la luz de una multitud. Y roces y juegos y abrazos y sonrisas y recuerdos oscuros… que tomaban luz.
En el mismo lugar donde hace meses, miles de personas se rasgaban las vestiduras naranjas. Ese mismo lugar hoy era multicolor. Multi – color. Éramos múltiples, no había un solo llamado ni una sola voz. Lo que nos unía era lo múltiple que atravesaba nuestros cuerpos. Éramos cuerpos, algo dóciles, pero al grito de “SOY!” parecíamos no serlo tanto. Varios “hasta luego” a lo uno.
No sé si el nombre “Marcha del Orgullo” era una forma de nombrarla. Es decir, sí, se la nombraba y por eso era una forma. Pero, ¿orgullo de qué? Mi “orgullo” no era por ser gay. Sí sentía orgullo por poder decirlo. Y comenzaron a concatenarse los “SOY”. Y en eso sí sentía orgullo.
Un vecino de hace años me encontró caminando. Y yo lo encontré a él. Nos encontramos en una mirada, con los ojos bien abiertos. Se me acerco, me abrazó como si en todos esos años de conocernos, nunca nos hubiéramos conocido. “SOS TORTA?!”, preguntó exclamando. “SOY”, respondí con una sonrisa.
El valor del soy resonó en él mismo. “YO SOY PUTO!”, gritó. Y a eso le siguió un abrazo todavía más fuerte. Porque ahí realmente nos estábamos abrazando a nosotros mismos.
Caminamos unas diez cuadras. Era el momento en el que tenía que irme. Mi vecino me dice que no lo comente en el barrio, porque en Pompeya, ser puto es la antesala de no ser. Yo le sonrío. Y me voy. Él iba a dejar de ser él mismo, cuando se apagara la marcha y llegara a nuestro barrio. Y me fui esperando encontrarlo nuevamente. A Él.
Me subo a un taxi. El taxista sería homofóbico. O marcha-fóbico. O corte-fóbico. O fiesta-fóbico. No sé muy bien. Pero no le gustaba tener que atravesar la marcha con su auto.
-¡AY! ¡Estos Putos!
-También hay “tortas”, no se olvide.
-Bueno, pero eso es distinto.
-¿Cómo es distinto?
-Y sí. Soy hombre. Dos mujeres es algo lindo de ver. Pero dos hombres no. Mirá ese camión lleno de putos. Son un asco! Las mujeres no son un asco.
Yo esperaba que Radio 10 estuviera en el fondo, pero no. El señor venía escuchando un tango cantado justamente por una mujer. No quería pensar en el sentido de “no son un asco”, hasta que él continuó.
-Yo soy hombre, así que me va a gustar ver a dos mujeres, capaz a vos te gusta ver a dos tipos porque sos mujer.
Categorías a la vista.
-Soy mujer, pero no me gustan los hombres. Tampoco me parece ni lindo ni feo ver a dos mujeres.
-¡¡No me digas que sos lesbiana!!
Y llego mi segundo “SOY” del día.
-Pero no sos un macho.
-No, soy mujer.
-Si, pero… tenés el pelo largo, estás maquillada, te vestís como una mujer, no sos un hombre.
-Si fuera hombre sería heterosexual, señor. Yo soy mujer. Soy lesbiana. O torta, como más le guste.
-Pero entonces no sos… así… mujer con todas las letras.
-Sí señor. Yo soy mujer. Soy de sexo Femenino. Mi cuerpo me dice que soy mujer. Que sea mujer no quiere decir que me tengan que gustar los hombres.
-Disculpame, nena, pero si sos mujer te tienen que gustar los hombres. No te quiero ofender eh… todo bien. Pero no entiendo.
Ahí. En su no entender estaba todo. No entiendo. Miedo. No sé qué es “lo otro” que es distinto a mi y encima lo tengo en mi auto. Pero sin dudas, dos mujeres juntas te gustan. ¿Esas no son mujeres tampoco?
-Una cosa es ser mujer, y otra cosa es ser mujer heterosexual. Yo soy mujer, no soy hombre. Y me gustan las mujeres.
-Y vos pensas que es una enfermedad?
Decido callarme.
-No te quiero ofender eh.
-No se preocupe señor, no me ofende. Yo entiendo que no entienda. Pero soy mujer. Y soy homosexual. Soy lesbiana, torta, como más le guste.
-No entiendo. Disculpame, pero no puedo entender.
Siguiendo por esa discusión acerca de qué es ser hombre, qué es ser mujer, qué diferencia hay entre el género y la sexualidad, llegué a mi destino. Me esperaba una amiga para cenar.
-Son 25$. Suerte con tu novia!
-Te dejo 30$. No es mi novia, es mi amiga.
-Amiga nada más? Pero vos no eras lesbiana?
-Te dejo 30$. Que tengas una buena noche.

Tipico taxista que al final de la madrugada pasa x plaza miserere o constitucion a levantar alguna chica travesti... Pateticosssss
ResponderEliminarA veces hay que entender que "No hay un Otro" por lo menos ahi para discutir.
ResponderEliminarte quiero lu, me gusta tu prosa.
Lu= Genial! Me encantan tus haceres, bsot
ResponderEliminarP.
Por vos sali del CLOSET!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarsoy como tu vecino... YO TAMBIEN SOY PUTO!
T kiero mucho nena
Yo te quiero meter en mi closet.. =D
ResponderEliminarmuy bueno! aparte muy real, jejeje
ResponderEliminartípico de taxista ¬¬
lo que me mato despues fue..
"No es mi novia, es mi amiga.
-Amiga nada más? Pero vos no eras lesbiana?"
onda, creen que porque sos homosexual te van a gustar tooooooodas las personas de tu sexo, siendo que no es asi i una puede tener amiga lo mas bien. Eso me da mucha bronca a veces, pero bué...alla ellos.
Muy bueno!! siempre escribiste muy bien :)
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