domingo, 11 de septiembre de 2011

Y realmente quiero que te rías, y me digas que es un juego, no más.







Un encendedor multicolor me ayuda a encender el cigarrillo número trece.  Multicolor.  La palabra múltiple tiene otro sentido desde hace un tiempo. Resuena en mí y me remonta a aquello que duele y que no quiero resignar.  Resuena como todo, todo hace que recuerde lo mismo. Gente que menciona tu nombre por azar. Autos que te hacen presente. Libros. Autores. “Todo me recuerda a ti”. Incluso quien canta ese verso. Cuando me doy cuenta de que estoy luchando contra mi propio fantasma, te pierdo de lugar, te ubico en otro lugar, te miro desde otro lugar. Trato de verme a mí desde tu mirada y no estoy segura de que me guste lo que veo. Cuando me doy cuenta de que no busco tus respuestas. Cuando me doy cuenta de que busco mi propia respuesta viéndome a través de tus ojos. Cuando todo esto pasa, todo cambia de color. Sos la mano que, bamboleante, sostiene mi equilibrio en cada paso, y sos el nombre que desencadena mi estructura tambaleante. Después de haberte esfumado, casi mágicamente, acá estás. Y estoy. Y la situación se torna intolerable.  Lo peor es que ni siquiera sé qué quiero yo. Siento que me reflejo en cientos de espejos rotos, que me demuestran fragmentos dispares de todo lo que ya no está. Crees saber quién sos, algo te desestabiliza, te mueve los cimientos, lo no modificable de repente cambia. Te fijan y fijas en un lugar donde nunca pensaste estar. Y esperás, desesperás, prendes mil cigarrillos esperando una respuesta que no llega. Con suerte, algo hace que vuelas a encontrarte.  Cuando te pones a la altura de tu deseo, te podés enfrentar a lo más siniestro de vos mismo.  Yo estuve cara a cara con lo siniestro. Y quedaron fragmentos de fragmentos que intentan volver a ser quien soy. Miro el celular. Play. Como cada vez que lo necesito, sin buscarlo aparece Joaquín.



“No te fíes si te juro que es imposible; no dudes de mi duda y mi quizás. El amor es igual que un imperdible perdido en la solapa del azar. La luna toma el sol de madrugada. Nunca jamás quiere decir tal vez. La muerte es una amante despechada que juega sucio y no sabe perder. Estoy tratando de decirte que me desespero de esperarte, que no salgo a buscarte porque se que corro el riesgo de encontrarte. Que me sigo mordiendo noche y día las uñas del rencor. Que te sigo debiendo todavía una canción de amor. No acudas si te llamo de repente.  No te vayas si te grito piérdete. A menudo los labios más urgentes no tienen prisa dos besos después. Se aferra el corazón a lo perdido, los ojos que no ven miran mejor. Cantar es disparar contra el olvido, vivir sin ti es dormir en la estación”


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Oo Entre nubes rosadas, suelos verdes, y sombras violetas me encuentro contigo.
Con un sueño tuyo. Con tu eter.
Con una desertora del olvido, con una fugitiva del cuerpo.
Con la semántica imperfecta que cargó de sentido
a las aves en que me he convertido
cuando me dotaste con tu vuelo.


Nadandote, buscandote, encontré erosiones de signos.
Rastros de semiosis imperfecta.
y garantías confusas que confunden nuestros sexos.

Seamos. 

Dejando de lado el orgullo de no mostrar
las imperfecciones de lo no pensado.


Este dios atormentado se encerró en un centro
musical que nos encierra y nos permite volar
sin las alas que guardaré en tu recuerdo.
Tu aura me eleva, tu risa purifica.

Serás la semilla de la sabiduría,
engendrando la paz, que regala el olvido oO


3 comentarios:

  1. Ardid de una solitaria

    Supo lamer suave en su hombro
    las caricias anidadas

    Necesitaba sus brazos, las manos repartidoras
    de persistente melaza.
    Necesitaba del corpus añorado
    el sonido "sincretico" de la palabra, pues era notorio,
    ella vibraba los artificios de un dolor sin alma.

    Ahi estaba. ¡Sola!
    moviendo la pelvis
    sentenciando al silencio
    por no conformarla.

    P.A.H.

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  2. Bellaaaaaaaa!!!!!!!!
    Te quiero nena
    P.

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