Me bamboleo, cambio, avanzo y retrocedo.
Sueño despierta, amanezco pretendiendo que te sigo soñando.
Y la distancia desaparece. Se agranda lo cercano. Rodeada de agua, de mares, de ríos agitados, despierto.
Cada parte de mi cuerpo grita, desespera, aumenta y se reduce.
Y aquel 'jamás' que he escuchado, debería haber sido un 'por lo pronto'.
Hubo un 'siempre' que, soñado, era más irreal que este 'nunca' que hoy imagino.
Si tengo tus ojos, se sellan mis labios. Me desarmás con simplemente recorrer mi lugar.
Ya no puedo jugar a sostenerte, fingir que no te escucho, mirar hacia otro lado.
Fueron cinco pasos que te acercaron a mi. Afirmé que podía ser yo.
Vos hiciste hablar a los planetas.
Sos lo real que se me escapa, que rodeo y que no tengo.
Certezas sin certezas, fragmentos de fragmentos.
Y temo. Y hoy estoy acá.
Rindiéndome ante la desesperación intacta de necesitar lo que no tengo.
Ante la soledad, pero también ante el consuelo.
Ante la presencia intangible. Y también ante lo tangible.
Sos un instante.
Un instante que me permite fugar por aristas.
Imaginar las telas. Imaginar la humedad.
Sentir el calor. Y tener frio.
Le doy sentido a tus miradas, armo entramados de sentido con tus gestos.
Se los das al mundo. Los dirijo a mi.
Pienso en un propósito explícito del intercambio.
Cabellos enredados, mejillas sonrojadas, manos temblorosas, pechos encendidos, labios que ya no escucho, ojos que me dejan sin palabras.
Roces, tactos, sudor. Cuerpos reconociendose. Mucho silencio del que no logro escaparme.
Con tu frente marchita, entre mascaradas e imposturas,
te encuentro agalmática, como el primer dia.
Quiero acariciar el relax, quiero acariciar la paz.
Necesito nadarte, transformartu piel en mis sábanas.
Rodearme del nectar que solo una boca produce,
y derrama sobre mi.
Entre la presión y el relax.
Entre pensarte y sentirte.
Entre la resignación y el porqué.
Sueño despierta, amanezco pretendiendo que te sigo soñando.
Y la distancia desaparece. Se agranda lo cercano. Rodeada de agua, de mares, de ríos agitados, despierto.
Cada parte de mi cuerpo grita, desespera, aumenta y se reduce.
Y aquel 'jamás' que he escuchado, debería haber sido un 'por lo pronto'.
Hubo un 'siempre' que, soñado, era más irreal que este 'nunca' que hoy imagino.
Si tengo tus ojos, se sellan mis labios. Me desarmás con simplemente recorrer mi lugar.
Ya no puedo jugar a sostenerte, fingir que no te escucho, mirar hacia otro lado.
Fueron cinco pasos que te acercaron a mi. Afirmé que podía ser yo.
Vos hiciste hablar a los planetas.
Sos lo real que se me escapa, que rodeo y que no tengo.
Certezas sin certezas, fragmentos de fragmentos.
Y temo. Y hoy estoy acá.
Rindiéndome ante la desesperación intacta de necesitar lo que no tengo.
Ante la soledad, pero también ante el consuelo.
Ante la presencia intangible. Y también ante lo tangible.
Sos un instante.
Un instante que me permite fugar por aristas.
Imaginar las telas. Imaginar la humedad.
Sentir el calor. Y tener frio.
Le doy sentido a tus miradas, armo entramados de sentido con tus gestos.
Se los das al mundo. Los dirijo a mi.
Pienso en un propósito explícito del intercambio.
Cabellos enredados, mejillas sonrojadas, manos temblorosas, pechos encendidos, labios que ya no escucho, ojos que me dejan sin palabras.
Roces, tactos, sudor. Cuerpos reconociendose. Mucho silencio del que no logro escaparme.
Con tu frente marchita, entre mascaradas e imposturas,
te encuentro agalmática, como el primer dia.
Quiero acariciar el relax, quiero acariciar la paz.
Necesito nadarte, transformartu piel en mis sábanas.
Rodearme del nectar que solo una boca produce,
y derrama sobre mi.
Entre la presión y el relax.
Entre pensarte y sentirte.
Entre la resignación y el porqué.

