viernes, 21 de octubre de 2011

Eu não sei olhar sem você




Então me diz!
Nada é tão triste assim
A vida é boa prá mim
Mais que o normal...
Então me diz!
Qualquer história
De amor e glória
Eu sei!
Não dá mais prá voar...
Não sei olhar sem você
Eu só tenho olhar prá você
Eu só sei olhar prá você
Eu só sei olhar prá você
Só sei olhar prá você
Eu não sei olhar...
Então me diz!
Frases feitas comuns
Já sei, ficamos no ar
Mais que o normal...
Então me diz!
Faz frio agora
A musa inglória partiu
Negando o seu papel...
E eu nem sei olhar sem você
Eu não sei olhar sem você
Eu não sei olhar sem você
Eu só sei olhar prá você
Só sei olhar prá você
Eu só sei olhar...
Uuuuuh!
Nunca disse: Te amo!
Nunca disse: Te estranho!
Nem importa mais...
E eu só sei pensar em você
Eu só sei pensar em você
Eu só sei pensar com você
Eu só sei pensar com você
Só sei pensar em você
Só sei pensar
Pensar! Pensar! Pensar!
Pensar! Pensar! Pensar!
Até chegar alguém!...

domingo, 18 de septiembre de 2011

Se mueven las aguas que estaban quietas, se vuelve todo muy especial...









Preguntas. Tantas preguntas que buscaban respuestas. Las pensé. Las busqué. Las encaucé. Las planteé. Las replanteé. Y sin embargo, la respuesta a todas fue el silencio, el abandono, la ambigüedad, las sumas que restaban, los "¿por qué?" multiplicados. El tiempo buscó enterrarlas pero crecían como hortiga, como pasto entre adoquines. 


El punto es que yo ya no las veo. ¿Fue el tiempo? ¿Fui yo? Intenté rearmarlas. Intenté ver lo que antes veía. Intenté ponerme a la espera de algo, intenté concentrarme en las intrigas. Toda intriga esconde una esperanza. Esperanza. ¿Qué espero? No puedo esperar tu respuesta, si yo no sé cuál es el interrogante. 


Mañana podría ser el punto final de mi gran signo de pregunta vacío. Aunque la procastinación busque seguir armando entramados de sentido de cada indicio, de cada muestra. De cada ausencia. 




ºOo Cuentas pendientes, tus talentos de repente. Las cosas que viviste y vivirás. 
Te espero en el cruce y allá decidimos si cara o cruz, si suerte o destino.
Si esta todo escrito, o si escribimos de mas.
Y al final camino solo, y aunque de vueltas no hay vuelta atrás. oOº

domingo, 11 de septiembre de 2011

Y realmente quiero que te rías, y me digas que es un juego, no más.







Un encendedor multicolor me ayuda a encender el cigarrillo número trece.  Multicolor.  La palabra múltiple tiene otro sentido desde hace un tiempo. Resuena en mí y me remonta a aquello que duele y que no quiero resignar.  Resuena como todo, todo hace que recuerde lo mismo. Gente que menciona tu nombre por azar. Autos que te hacen presente. Libros. Autores. “Todo me recuerda a ti”. Incluso quien canta ese verso. Cuando me doy cuenta de que estoy luchando contra mi propio fantasma, te pierdo de lugar, te ubico en otro lugar, te miro desde otro lugar. Trato de verme a mí desde tu mirada y no estoy segura de que me guste lo que veo. Cuando me doy cuenta de que no busco tus respuestas. Cuando me doy cuenta de que busco mi propia respuesta viéndome a través de tus ojos. Cuando todo esto pasa, todo cambia de color. Sos la mano que, bamboleante, sostiene mi equilibrio en cada paso, y sos el nombre que desencadena mi estructura tambaleante. Después de haberte esfumado, casi mágicamente, acá estás. Y estoy. Y la situación se torna intolerable.  Lo peor es que ni siquiera sé qué quiero yo. Siento que me reflejo en cientos de espejos rotos, que me demuestran fragmentos dispares de todo lo que ya no está. Crees saber quién sos, algo te desestabiliza, te mueve los cimientos, lo no modificable de repente cambia. Te fijan y fijas en un lugar donde nunca pensaste estar. Y esperás, desesperás, prendes mil cigarrillos esperando una respuesta que no llega. Con suerte, algo hace que vuelas a encontrarte.  Cuando te pones a la altura de tu deseo, te podés enfrentar a lo más siniestro de vos mismo.  Yo estuve cara a cara con lo siniestro. Y quedaron fragmentos de fragmentos que intentan volver a ser quien soy. Miro el celular. Play. Como cada vez que lo necesito, sin buscarlo aparece Joaquín.



“No te fíes si te juro que es imposible; no dudes de mi duda y mi quizás. El amor es igual que un imperdible perdido en la solapa del azar. La luna toma el sol de madrugada. Nunca jamás quiere decir tal vez. La muerte es una amante despechada que juega sucio y no sabe perder. Estoy tratando de decirte que me desespero de esperarte, que no salgo a buscarte porque se que corro el riesgo de encontrarte. Que me sigo mordiendo noche y día las uñas del rencor. Que te sigo debiendo todavía una canción de amor. No acudas si te llamo de repente.  No te vayas si te grito piérdete. A menudo los labios más urgentes no tienen prisa dos besos después. Se aferra el corazón a lo perdido, los ojos que no ven miran mejor. Cantar es disparar contra el olvido, vivir sin ti es dormir en la estación”


.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.


Oo Entre nubes rosadas, suelos verdes, y sombras violetas me encuentro contigo.
Con un sueño tuyo. Con tu eter.
Con una desertora del olvido, con una fugitiva del cuerpo.
Con la semántica imperfecta que cargó de sentido
a las aves en que me he convertido
cuando me dotaste con tu vuelo.


Nadandote, buscandote, encontré erosiones de signos.
Rastros de semiosis imperfecta.
y garantías confusas que confunden nuestros sexos.

Seamos. 

Dejando de lado el orgullo de no mostrar
las imperfecciones de lo no pensado.


Este dios atormentado se encerró en un centro
musical que nos encierra y nos permite volar
sin las alas que guardaré en tu recuerdo.
Tu aura me eleva, tu risa purifica.

Serás la semilla de la sabiduría,
engendrando la paz, que regala el olvido oO


jueves, 31 de marzo de 2011

Estoy pensando un poco en vos, es tan ridícula mi desolación. Dicen que del día en que te fuiste, no hago más que despedirte inventándome un presente para sentir que estoy haciendo algo por mí. Construyo sobre arenas movedizas. Si no te olvido, dicen que puede doler mucho más de lo que duele. Cuando te tengo en mi memoria, estás acá. La nostalgia es un espejo que duplica lo vivido rescatando nuestro tiempo de las garras del olvido. Y es que no tengo más nadie que pelear más que conmigo porque eternos como el tiempo son las noches y el vacío.

Yo la miraba y me invitaba al infierno, me seducía con su mágico sabor. Me está matando pero me estoy divirtiendo, hay algo en ella que no tiene explicación. Y quise bailar con ella en un largo viaje. Fue peligroso pero igual interesante.

Locuras, cristales, despertares sin resto
¿Podré alguna vez alejarme de esto?

Pastillitas del olvido, tengan el recuerdo vivo de la tarde en que la vi bailar. Se movía como loca, inestable y caprichosa, y era triste como mi ciudad. Yo te espero todavía, yo creo que el olvido es una fantasía. Y así, destinada a padecerte, sigo loca como siempre, inventando lo que sea para verte.

Todas esas noches, borracha, creía encontrarla pero la perdí. Tuve que hacer algún duelo, cortar mi deseo con un bisturí. Me quebré y me enfermé como los esquemas de mi mente. Confundí el amor con los efectos duraderos de la peste. Decidí ser ciega a lo que muestra mi destino y ver como una revelación, es una eterna fantasía. Y no hay caída mejor que una psicótica manía. Es sólo mi corazón más tóxico que mi vida, te evitan herida, perdida.

Sombras, persiguen nuestras almas. Habitan en la oscuridad.

Y amores anacrónicos, fantasmas persiguiéndonos
y sueños tan agónicos, del día que se apague el sol
la peste de esta pasión, el cólera del corazón,
La noche de la indignación.
El sueño de la destrucción.

Si esta tormenta dejó solo tristeza, si este silencio me aturdió la cabeza, ya me ganó la depresión por knock out y las noches de insomnio violentas me quieren matar. Estoy buscando y está todo perdido, soy una huella en el camino del olvido. Y en Buenos Aires se complica más, y no hay nada en el mundo más triste que esta soledad.

Espero quieta la razón, que me presente alguna revelación. Yo necesito eso que alguna vez me diste, es un remedio para mi corazón triste. Es una forma de resucitar, de pasar el invierno, pararme y salir a buscar. Si todo eso funcionó de pretexto, ya no sé bien como seguir más con esto. Yo creo en eso de volver a empezar; una noche cualquiera, princesa, te puedo encontrar.

Sálvame de esperar, sácame, rescatame de esta soledad. No olvides que te extraño y que siempre voy a estar. No me hables, por favor, que toda nueva es buena es esa sensación. Que no sé nada de vos, pero muero si no estás.

¡Santo gobierno de la pereza! Está Dionisio que no me deja arrodillarme a los excesos de esos fantasmas que no están presos, porque están sueltos, en mi cabeza. Van destapando otra cerveza. Van derrochando esa tristeza y empapándome de mis carencias.

Ella baila como la princesa del reino neurótico de mi niñez. Me acostumbré a mi mundo, me separé del sol. Me despedí del tiempo, para dormir mejor. La reina de la noche fue la potenciación y el frío del invierno nunca me perdonó. La habitación de golpe le vuelve una prisión, apago los incendios con la resignación.

¿Quién dijo que no estoy viva, quién dijo que no hay revancha? Si cada vez que te pienso siento la helada de nuestro invierno. El argumento se nos reveló, la madrugada no nos perdonó. Para variar quedamos vos y yo presas de esta situación.

Y eso que ves también soy yo, el vacío que deja la noche y la desilusión. Quise buscar en la gota del último whisky que nunca bebí. Tuve un amor anterior en la noche del día después que te vi.

Te propongo entrar
No sabrás cómo salir.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Fin de semana acido



Los pensamientos llegan caprichosos, incontrolables, emotivos, desafiantes.
Revolucionando los ambientes mas tranquilos, siempre llega alguien para decir:
"Viste lo que pasó en...?"
Y automáticamente mil opiniones, mil intercambios ficticios de ideas, mil posicionamientos teóricos y prácticos. Imaginando ojos que me miran desafiando mis ideas, imaginando un silenciamiento repentino.

Y libros. Y textos. Y canciones.

Un fin de semana litoral, lleno de olvido, de sonrisas, de tardes duras, de viajes omnipotentes y de canciones bizarras.

Gracias Anto :) Recuerdo la noche en que era imposible acordarme la letra.

ºOo  [ cuando tu agrietada fe descascare voy a ser quien te estreche el corazón... la noche sagrada en que me hables y digas "A ver, te voy a creer", no pienso perder  ] oOº

El argentimedio y su odio al otro (J.P. Feinmann)

El argentimedio y su odio al otro
por José Pablo Feinmann


Sé que la frase –elaborada esencialmente por filósofos– la otredad del Otro ha merecido algunas bromas. Pero no hay fórmula filosófica que no las merezca si alguien se propone hacerse el gracioso a su costa. No me río ni hago bromas sobre ese concepto que he enunciado: la otredad del Otro revela una condición trágica e insoluble de la condición humana. La otredad del Otro es aquello que establece al Otro en mis antípodas, que lo privilegia como objeto central de mi odio, que puede hacer de mí muchas cosas que no desearía ser. No ser un asesino, por ejemplo. Cuando la otredad del Otro llega a su extremo intolerable para aquel que lo considera su Otro, la más frecuente solución es matarlo. El odio con que muchos hablan de eso que hoy han establecido como el Otro lleva a preguntarse a qué extremo serían capaces de llegar. Sobre todo porque el Otro del que hablan no los afecta directamente. Ya sabemos que la Argentina se ha deslizado de un Otro a Otro y a Otro: el gauchaje federal, el malón, la inmigración, el cabecita negra, la guerrilla, los piqueteros, etc. Siempre se necesita otro. Alguien en quien depositar el odio. Hoy, el Otro es el inmigrante. No sólo aquí. La furia es generalizada. El muro que levanta Bush contra los mexicanos. Los musulmanes de Sarkozy. Los “indeseados” de Berlusconi. A comienzos de la década del ‘90, ya Samuel H. Huntington decía que los nuevos problemas serían el Islam y los inmigrantes no deseados.

El argentimedio (que es el argentino de clase media, aunque no es toda la clase media porque ésta no es un bloque homogéneo, aunque prevalezcan en ella valores escasamente ligados a la insolidaridad) es alguien que suele considerarse –así lo dice– el jamón del sandwich. Bien analizada, esta condición no debiera ser indeseable, ya que sin jamón no hay sandwich, ya que el que come un sandwich lo come más por el jamón que por el pan o por ambas cosas. Pero la expresión señala una incomodidad: estar en el medio, apretado entre dos cosas que están en dos extremos diferentes: una parte del sandwich y la otra. Una arriba, otra abajo. El jamón, en el medio, pareciera ser la víctima de su situación en el mundo. No está en ninguna de las dos partes y no sabe a cuál pertenece ni a cuál adherir, aunque quisiera estar arriba. El argentimedio no quiere estar donde está. Necesita algo que le dé importancia. Que haga de él algo distinto de lo que es. Sale de esta situación por medio de Otro a quien odiar. “¡Nos vienen a robar el país!” dice el argentimedio de los bolivianos, los paraguayos y los peruanos, a los que ha bautizado con nombres despectivos. Bolitas a los bolivianos, por dar un ejemplo.
“¿A usted le ocuparon algún terreno?”, se le pregunta. “No.”

–Entonces, ¿por qué le vienen a robar el país?

–¿Cómo por qué? Porque nos vienen a sacar el trabajo.

–¿A usted le sacaron algún trabajo?

–No.

–¿Qué país le vienen a robar?

–¿Cómo qué país? Este, el mío.

–¿Usted cree que este país es suyo?

–Claro, yo soy argentino.

Lejos está de advertir el favor inmenso que le hace el inmigrante al que odia. De pronto, el argentimedio es propietario. Tiene un país. Un país codiciado. Si no, no vendrían a robárselo. De pronto, es poderoso. La Argentina es suya. El, que era un rata como cualquier rata que anda por ahí, que era un empleado con un jefe que le arruinaba la vida, con una mujer o un marido o una familia a la que apenas aguanta, o que anda en un tacho desde el que arroja todo su odio sobre el mundo en general, que escucha las radios de derecha, que ve la TV vómito, ahora, súbitamente, habla en nombre de algo que le pertenece: el país. ¿Quién se lo dio? El Otro. El boliviano. El boliviano le dio la Argentina que, sin él, jamás habría tenido.

Ahora es poderoso. Es un terrateniente. O habla como uno. Dice las palabras que decía Cané en los círculos oligárquicos de principios del siglo pasado:

–Nos vienen a quitar lo nuestro. Quieren entrar en nuestros salones. Los argentinos cada vez somos menos.

Cualquier argentimedio puede decir durante estos días:

–Los argentinos cada vez somos menos.

¡Qué enorme favor le ha hecho la otredad del Otro! La otredad es todo aquello que hace que el Otro sea el Otro. El Otro es negro, es feo, es sucio, es extranjero, es un invasor. El, no. El es argentino. Con el solo hecho azaroso de haber nacido aquí le alcanza. No necesita hacer nada más. Es argentino. Y el bolita le ha permitido sentir que la Argentina es suya. Tanto lo necesita que –si no existiera–, tendría que inventarlo. Sartre, en su ensayo sobre la cuestión judía, dice que si el judío no existiera, el antisemita lo inventaría. Lo mismo aquí: si el bolita no existiera, el argentimedio, el argentimedio(cre), el xenófobo, el racista, ese hombre pequeño que necesita odiar para existir, lo inventaría.

martes, 7 de diciembre de 2010

Loca

No los conocía más que de nombre y llegó a mis manos esta canción. No son muy de mi estilo, ni siquiera sé si tengo un estilo para la música. Pero cuando escuché la letra pensé que había llegado en el momento justo.

Que lo disfruten :)

http://listen.grooveshark.com/#/s/Loca/3elLbz

Canción: Loca
Artista: Tan Biónica

Loca vos no entendés nada de vivir.  Se fueron con septiembre tus ganas de mí.  Y una forma errante de permanecer llenó de noches todo nuestro amanecer.

Loca vos no entendés nada del amor.


Yo no puedo cantar Blackbird como Paul.

Loca, tengo ganas locas de volver como flores que volvieron a crecer. Loca, me gustás así de loca, inestable y caprichosa. Mucho mejores que el vino son los besos de tu boca.

Y tal vez es porque vivo de la forma en que mal vivo que te digo lo que digo, que me encuentro tan perdido.

Loca, sólo lo que escribo es lo que soy y no tengo mucha energía para hoy. Loca, tengo ganas locas de volver como flores que volvieron a crecer.

La nostalgia es un espejo que duplica lo vivido, rescatando nuestro tiempo de las garras del olvido. Y es que no tengo más nadie que pelear más que conmigo porque eternos como el tiempo son las noches y el vacío.

Porque nado hasta encontrarte en este salvaje río. Porque no me queda nada que perder que lo vivído.

Loca, vos no entendés nada del amor. Loca, vos no entendés nada de vivir

martes, 30 de noviembre de 2010

Procastinación



Siempre recostada en mi lugar, la observaba atentamente.

Ella parecía afectada por el tiempo, por sus palabras. Tenía en su rostro la expresión del silencio desgajado, de las palabras pronunciadas a destiempo, del grito a los cuatro vientos de un murmullo que debería haber permanecido oculto.
Ella caminaba por la calle.
Paso cansino. Manos temblorosas. Ojos húmedos.
A la vista, se mezclaban la ansiedad y la fatiga, las ganas y el desprecio, el alivio y el arrepentimiento.
Yo la veía desde lejos, como quien mira a un extraño. Sin nada para decirle. Era la primera vez que yo estaba ahí.
Desde mi lugar la escuchaba murmurar:- “Mejor la honestidad que el silencio”.

Quizás se equivocaba.  A veces, el silencio es lo más honesto.  La honestidad podría ser la limosna que te ofrece el destino cuando te desarma el corazón.  Si es que existe el destino.

- No siente nada – habían opinado.
- Tiene miedo - le habían dicho.
- No sabe - le habían afirmado.
- No puede - habían concluido.

- No soy nada para ella - sintió.
Y calló a las otras voces.

Yo seguía mirándola. Había ahí cierto brillo que era mío.
Seguí sus pasos durante algunos metros. Quizás habría preferido sentarse, pero siguió caminando. Sus piernas se doblaban a cada paso. Un esfuerzo sobrehumano la ayudaba a mantenerse en pie.

Podía decirse por su rostro que durante días debía haber estado buscando la forma de articular el caudal que le corría por las venas y los poros. Aquella sensación que abroquelaba los túneles y las estaciones, los mares y bahías, que le estremecía el cuerpo. Noches imaginando que besaba otros labios, que tocaba otra piel. Semanas pensando en ella. En respetar. Es dejar ir.

Pero esa tarde el momento había llegado. Su corazón agitado hacía temblar sus labios, su pecho, sus ojos se movían, no podían mantener la mirada. Su cigarrillo consumía las ansiedades, pero también su respiración. Sentía que se ahogaba. Ponía en presente sus temores más antiguos, sus verdades más silenciadas. Tyché.
Allí estaba su espejo.

-¿Qué pasa? – le preguntó.
- Me pasás vos - dijo.

El silencio fue su respuesta.  En la garganta le quedaron cientos de miles de minúsculos fonemas sin articulación. Cientos de palabras amontonadas en un rincón que ya no vería. Su cuerpo alborotado, su corazón alucinando, sus manos esperando otras manos. No sentía nada. Aunque todo pesaba en ella.
Vacío. Esa era la sensación que la llenaba.

- ¿Qué voy a hacer ahora? - pensó.
Rechinar los dientes. Volver. Retomar. Esperar. Ansiar. Redactar. Buscar.
Olvidar.
-Aclaremos las cosas – le dijo.
-¿Cuándo te vuelvo a ver? – preguntó
-Yo te aviso – respondió.
Y decidió dejarla ir. Respetó su silencio, estrujó su corazón. Palidecieron sus mejillas.  Se agolpó toda la sangre en su pecho. Y ahí comenzó a caminar.
Desde ese momento la sigo. Parecía no saber a dónde ir. Se subió a un colectivo, y yo me subí con ella.


Abrí los ojos.
Intentar seguir cada uno de mis movimientos esa noche podía resultar algo bueno.  Me levanté, prendí un cigarrillo y con una sonrisa, disfruté el fin de mi procastinación.

domingo, 28 de noviembre de 2010

The Beatles -Let It Be



And when the broken hearted people living in the world agree, there will be an answer.
Let it be.
For though they may be parted there is still a chance that they will see, there will be an answer.
Let it be.
Let it be.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Damien Rice: 9 Crimes (live)




Aprieto mis dientes, los hago espada y pared.

Me duermo en una brisa con aroma a distancia.
Confirmaciones. Avances. Rupturas. Te acercás sin acercarte, con un juego que entreveo y no distingo.

Encontraré un hueco que me permita ingresar en lo más interno de tu intimidad, lo que nadie conoce. Bordearé tu pudor, chocaré con él sin vencerlo. Te dejaré en la intimidad que por intriga me conquistó. La pregnancia de tu imagen es mi otro.

Me extiendo hasta vos, me animo hacia vos y resulta hasta siniestro este paisaje.
Verte tan viva, y tan cercana a lo real. No forzarte. Amar la no complementariedad que no nos distingue. Verte eterna.

Realmente soñé con tus manos. Volvé a darme tus manos. Extendelas hacia mi, no las separes de las mías. Quiero quedarme con ellas. Voy a sostenerme en tus manos, te doy las mías para que las guardes. Son tuyas. Aunque otra cintura sean su guarida.

Como mis ojos, que te ven en otros ojos. Te escapas. Y aparecés en otra piel.
Que no es la tuya, pero bien podría serlo. Aunque ni siquiera sepas que te pienso tanto.
Quiero que mis brazos se queden en tu cintura, más de lo debido.

Fue un giro. Una mirada. Un guiño de ojos. Tu reconocimiento. Tu saludo. Mi identidad. Mi ser conocido por tu ser. Tus besos enviados con y sin cariño, tus dudas y certezas. Mi llamado por mi ser. Y no por quien digo ser. Tus ojos. Mi encuentro con tu mirada. Nuestra mirada. Tu gesto. Mi risa. Tu risa. Mi espera. Nuestro encuentro.


Tu pelo. Tus mejillas. Tu cuello. Tus labios. Tu perfume. Tu espalda. Tu cintura. Mi piel. Mi tacto. Mi olfato. Mis delirios. Mis miedos. Tus muñecas. Mi sorpresa. Tus insignias.

Mis ganas.

Tus horarios confundidos. Mis martes eternos.

Jugaré con mis huecos imperfectos a ser el anillo que tus manos necesitan, que tus extensiones reclaman. Que tu cuello llamó a alzarse en rebelión contra lo permitido. Lo reglado. Lo esperado.

Me callo si te miro.
Animate a mi silencio.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Damien Rice - 9 Crimes

Leave me out with the waste
This is not what I do
It's the wrong kind of place
To be thinking of you
It's the wrong time
For somebody new
It's a small crime
And I've got no excuse
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-